La Organización de Productores Piscicultores apoya la decisión del Parlamento Europeo sobre transgénicos


La Organización de Productores Piscicultores se ha alinea con la postura del Parlamento Europeo de rechazar la prohibición de que determinados países de la Unión Europea prohíban el uso de OGM en su territorio.

El cultivo de transgénicos se produce dentro del territorio de un país, sin embargo, el comercio puede conllevar cruce de fronteras por lo que el veto de uso y venta por parte de cada uno de los Estados Miembro puede ser difícil o imposible de imponer.

La OPP reclama un mayor control de las importaciones, acorde con la normativa europea aplicada a los Estados Miembro.

 

Union Europea Bruselas17 de noviembre de 2015 – El Parlamento Europeo rechazó, el pasado miércoles 28 de octubre, una iniciativa que permitiría a los Estados miembros restringir o prohibir la venta y utilización en su territorio de alimentos o piensos transgénicos autorizados a nivel comunitario, respaldando las recomendaciones de la Comisión de Medio Ambiente. La restricción del uso de transgénicos por parte de los Estados Miembro de la UE iría en contra del mercado interior y la unión aduanera, ya que supondría la reintroducción de controles fronterizos entre países con normativas diferentes sobre OGM.

Desde la Organización de Productores Piscicultores (OPP), lo sería mejor que no existiera la utilización de transgénicos, pero esta postura es inviable en la actualidad, ya que, en terceros países se están produciendo alimentos con el uso de materias primas vegetales procedentes de transgénicos, y una parte sustancial de éstos son importados por la Unión Europea. Las materias primas -componentes del pienso-, son el principal factor determinante de sus costes. Hoy en día, una parte sustancial de las proteínas y grasa que forman parte de los pienso para peces son agrícolas de origen vegetal.

El principal inconveniente de esta propuesta estriba en que mientras el cultivo tiene lugar necesariamente dentro del territorio de un país, el comercio puede conllevar cruce de fronteras, por lo que el veto de uso y venta puede ser difícil o imposible de imponer si no va acompañado de controles de las importaciones. Los productores de acuicultura europeos y españoles debemos soportar un sobrecoste que incide muy negativamente en nuestra competitividad, por concurrir en los mercados UE con productos similares procedentes de terceros países que sí utilizan transgénicos en la composición de sus alimentos.

Como representantes principales de la Acuicultura Continental en España, instamos a no retrasar más la autorización de piensosvariedades modificadas genéticamente, que hayan sido declaradas científicamente seguras, para la producción de piensos para acuicultura. El sector piscícola europeo denuncia que el veto por el uso de OGM viene impuesto por la distribución y cadenas minoristas en la Unión Europea, y en España, que no acepta que los productores acuícolas empleen piensos que contengan vegetales transgénicos.

La propuesta, que modifica la legislación comunitaria actual sobre transgénicos, fue presentada por la Comisión Europea el 22 de abril de 2015. El ejecutivo de la UE vinculó su iniciativa a otra norma vigente desde abril pasado que permite a los países prohibir el cultivo en su territorio de OGM aprobados a nivel comunitario. Bruselas no va a retirar su propuesta, que todavía debe ser discutida por los ministros de los 28. Si el Consejo, que actúa como colegislador junto al Parlamento, también la rechaza, la iniciativa será suprimida.